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| ::... Ayuntamiento
(Palacio Medieval) |
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Parte del antiguo palacio
de la Princesa de Belmonte, fue reconvertido
en el ayuntamiento de Fabara. |
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| ::...
Iglesia
Parroquial San Juan Bautista |
| Se trata de una coqueta Iglesia
Medieval, construida en noble
piedra sillar y que, como originalidad,
presenta su parte superior rematada
por almenas.
Su construcción debió comenzar
a principios del S.XIII –a
juzgar por las características
del románico de su puerta
principal- y debió prolongarse
en el tiempo hasta finales del
S. XIV o principios del XV, si
atendemos al ventanal de estilo
gótico flamigero que
se halla en el testero.
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El
emplazamiento de la Iglesia
muy bien pudiera haberse elegido
superponiéndolo al de
un santuario romano preexistente,
hipótesis que vendría
avalada por los vestigios de
esa época encontrados
alrededor. Un emplazamiento
que, en plena Edad Media, se
inscribiría, junto con
el Castillo, en el recinto
amurallado de la población.
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Consta
de nave única
de tres tramos con
capillas laterales
entre los contrafuertes
(dos en el lado del
Evangelio, comunicadas
entre sí,
y una en el de la
Epístola)
y testero recto.
Los dos primeros
tramos se cubren
con bóveda
de crucería
sencilla, mientras
que el correspondiente
a los pies se cubre
con bóveda
de cañón
apuntado y aloja
un coro alto.
Tanto el muro oriental como el occidental cuentan con tres potentes contrafuertes;
entre los dos últimos del muro oriental se abre la portada principal
por medio de tres arquivoltas de medio punto baquetonadas y prolongadas
en jambas.
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En
el ángulo nororiental
se alza la torre de planta cuadrada
y dos cuerpos diferenciados en
altura, a la que se accede desde
la sacristía; el cuerpo
superior presenta, en cada
uno de sus frentes, una pareja
de
vanos abiertos en arco y, como
el resto de la Iglesia, rematado
por almenas. |
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| ::... Mausoleo |
En
la orilla izquierda
del río Matarraña,
a menos de un kilómetro
de distancia de la
villa de Fabara está enclavado
el mausoleo romano,
conocido hoy en todo
el país y
en España
, y siendo así el
mejor conservado
de toda España
e ignorado en tiempos
no muy lejanos por
los eruditos, por
los curiosos y hasta
por los vecinos de
la villa, que no
veían en el
más que una
simple “casa
de los moros”,
sin otro fin que
el de servir de albergue
a los labriegos y
sin más historia
que la concebida
por su imaginación.
El curioso archive
la memoria de los
investigadores eruditos
que, peregrinando
tras las huellas
del pasado, han sacado
el monumento del
olvido en que yacía.
Cuando en 1.974 D. Vicente de la Fuente informaba a la Real Academia de la Historia
sobre la existencia de un edificio romano en Fabara. |
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Fue
propiedad de los señores
de la Villa, hasta que
en septiembre de 1.921
su último poseedor,
el cardenal Italiano D.
Genaro Granito y Pignatelli
de Belmonte, vendió su
señorío a
los vecinos, pasando el
mausoleo a poder de un
particular, comprador de
las fincas en que está emplazado,
hasta que en 1.942 fue
vendido al Estado.
Lo primero que llama
la atención al curioso
es la integridad casi completa
del edificio. Aseguraban
algunos que cierta vez
que se intentó su
destrucción, lo
impidió una horrible
tormenta, que aniquiló además
gran parte de la cosecha,
se creía así que
en el interior del edificio
vivía una mora encantada,
guardadora de un riquísimo
tesoro y dispuesta con
sus hechizos mágicos
a impedir su destrucción.
Los papeles de Colera hablan
en el extracto de una gran
bóveda subterránea
cuya profundidad se ignora.
Ahora está el subterráneo
casi completamente cegado. |
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Contaba
un clérigo
anciano, que debió alcanzar
los comienzos del
siglo pasado el XVIII,
que siendo él
niño, solían él
y otros ir allí a
tirar piedras con
cierta curiosidad
mezclada de terror,
pues el ruido que
producía el
eco al caer, les
hacía echar
a correr con infantil
algazara.
Empezó a conocerse en el país durante la segunda mitad del siglo
XVIII, parece que fueron los escalopios y franciscanos de Alcañiz los
primeros en percatarse de su importancia. El padre Andrés conocedor erudito
de las antigüedades romanas y encareció el mérito del edificio,
recomendando su rigurosa conservación. |
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En
un libro de Amillaramiento
del pueblo de Fabara,
correspondiente al
año 1.861, se
evalúa en 10
reales vellón
el líquido imponible “por
un monumento antiguo
en la huerta de La
Piñera”,
propiedad del Excmo.
Sr. Príncipe
de Belmonte, en Nápoles,
lo que señala
que no habían
caído en saco
roto las visitas de
los pocos eruditos
conocedores del mausoleo
y los trabajos de Mn.
Evaristo, pues la villa
y sus señores
lo veneraban ya como
a un monumento antiguo.
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Pero
que su conocimiento
no había transcendido
al mundo científico,
puede probarlo el
hecho de que en 1.868,
al publicar E. Hübner
en Berlín
el vol. II del “Hábeas
Inscriptionum Latinarum”,
no se recoge en él
la inscripción
epigráfica
del mausoleo de Fabara,
registrada, en cambio,
en 1.892, en el suplemento
II a esa obra, como
se indicará más
adelante. Llegando
al año 1.875
en “La Ilustración
Española y
Americana” de
dicho año “En
la mañana
del 25 de junio último
apareció en
Caspe la célebre
ronda carlista de
Fabara, al mando
del jefe de Administración
D. Pascual Navarro
y secuestrando al
juez de primera Instancia
y los Sres. D.H.
Esteban y D. José Rovira,
los condujo entre
bayonetas a la
villa de Fabara,
cuartel
de la partida,
los prisioneros
fueron
colmados de atenciones
por la gente de
la villa. |
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Don
Esteban, persona
de cultura no
común
se entretuvo tomando
una vista del pueblo
y otra del sepulcro
romano, primera
cita bibliográfica
impresa del mausoleo
de Fabara: Fabara,
de fundación
romana (llamóse
Ara Fabia), conserva
todavía
algunos restos
de construcciones
debidas a sus fundadores,
y el más
notable es un severo
sepulcro que se
halla en un afinca
de la Princesa
de Belmonte, en
las afueras de
la población.
Formándolo
cuatro frentes,
de ellos tres cerrados
y abierto el cuarto,
o sea la fachada
principal, que
presenta la entrada
al interior: columnas
con sencillo capiteles
dóricos,
cornisas y bajorrelieves
que presentan guirnaldas
de flores sostenidas
por grifos, constituyen
el adorno al exterior
y al frente primero
sirve de remate
un triángulo
que encierra esta
inscripción:
Lav...Mili...Lupi. |
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En
el interior aparece
todavía
la escalera que debía
comunicar con el ossarium,
pero las piedras desprendidas
de los muros obstruyen
por completo el paso.
En la Academia de la
Historia conocían
de hacía un año
la existencia del sepulcro,
merced a la comunicación
de D. Vicente de la Fuente
en 1.874, publicada en
el tomo I de los Boletines
de dicho centro tres
años después,
y por lo que se indica
en el citado informe
en nuestra capital de
provincia era totalmente
desconocido. Ese informe
de D. Vicente de la Fuente,
extractado de la memoria
que dirigió Colera
al P. De la Huerta en
1.807, sirvió en
realidad para dar a
conocer definitivamente
al Mausaleo
Romano de Fabara. |
La
labor imponderable de
Mn. Evaristo Colera a
favor
del monumento era una
limitada minoría intelectual
la que tenía noticia
de él, y por supuesto
el país continuó ignorando
su peregrina notoriedad.
A Mn. Evaristo Colera Soldevilla,
es a quien debemos realmente
la gloria de haber propagado
sus méritos, que
posesionado de la parroquia
de Fabara desde 1.798 a
1.807, se dedicó con
afán al estudio
arqueológico del
país y en especial
del término de su
parroquia, llenando sus
cuadernos con notas muy
curiosas, dibujando el
panteón romano y
describiéndolo
varias veces, los manuscritos
que dieron a conocer,
el
hasta entonces poco menos
que desconocido monumento.
Concluía todo cuando
en doce días de
febrero del año
1.837 murió en este
pueblo de Valdeltormo a
los sesenta y cinco años
de edad el Dr. Don Evaristo
Colera, natural de Calaceite,
rector de esta parroquia.
Don Aureliano Fernández
Guerra informó a
la Real Academia sobre
el monumento fabarol. Años
después comienza
la escasa bibliografía
científica que poseemos
acerca del mausoleo: en
1.892 publican en Barcelona
Puig i Cadafalch y Brugués
y Escudér su conocida
monografía, base
de los estudios posteriores
y en ese mismo año
registra Hübner la
inscripción epigráfica
recogida del informe de
Vicente de la Fuente) en
el suplemento a su monumental
Hábeas. En el vol.
I 1.909 de “L Arquitectura
románica a Catalunya”,
el citado Puig i Cadafalch,
A. de Falguera y J. Goday
hacen de nuestro sepulcro
un estudio detallado.
En
1.907 el ilustre tierrabajino,
tantas veces citado, D.
Santiago Vidiella, para
quien el vetusto edificio
es “el monumento
más peregrino de
nuestra tierra”,
encabeza con su descripción
el artículo sobre
Fabara publicado en el “Boletín
de Historia y Geografía
del Bajo Aragón”,
iniciando la lenta difusión
de su conocimiento en el
país, tan arruinado
de valores, que en uno
de los libros de visitas
de inspección de
las escuelas de esta villa,
correspondiendo al año
1.920 se adjunta la siguiente
inscripción: Monumentos
: ninguno notable. El siguiente
año fecha la llegada
al pueblo, como secretario
de su desolado Municipio,
D. Lorenzo Pérez
Temprado, en la plenitud
de sus trabajos arqueológicos,
que desde Mazaleón
había ejercido de
redactor-administrador
de aquel boletín,
y ya en Fabara logró el
respeto de los vecinos
hacia el panteón.
En los años siguientes
al de 1.921 fue visitado
el documento por D. José Colomines,
del Servicio de Excavaciones
del Institut dÉstudis
Catalans, obteniendo nuevas
fotografías que
con los dibujos de Cólera
en el manuscrito que había
ingresado en los fondos
bibliográficos del
archivo de ese Instituto,
reprodujo el Anuario, vol.
VII (1.921-26), p. 84,
en un trabajo de Puig i
Cadafalch, inserto en la
crónica de Arqueología
e Historia de Arte.
El mausoleo romano de
Fabara fue declarado
Monumento
Histórico Artístico
Nacional en el año
1.931, siendo adquirido
por el Estado en 1.942.
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| ::... Pensador |
Como un pueblo más en España, también Favara contaba con un monumento en el que se glorificaba el Golpe de Estado fascista, pronunciado el 18 de julio de 1936, que acabó con el Gobierno legítimo de la II República.
También, como en todos los monumentos de su estilo, se habían grabado en él los nombres de los vecinos muertos con violencia durante los tres años que siguieron al golpe de Estado. Pero, no eran todos los muertos, sino sólo aquellos que, en el frente o en la retaguardia, habían perdido la vida a manos de partidarios de la República.
Para los otros vecinos, los muertos a manos de los golpistas, se había reservado el olvido, cuando no el desprecio o el odio. |
¡Nada!. Nada de todo esto puede seguir perdurando en un pueblo, en una comunidad, que aspire a vivir en concordia y a implicar a todos sus vecinos en un esperanzador proyecto común de fúturo.
Así pensó la Corporación Municipal de 1999, y así fue como el día 11 de septiembre de 2001 se erigió, en el mismo lugar y en sustitución del viejo monumento bélico, la estatua de bronce de “El Pensador”, del escultor Luis Moreno Cutando.
Se trata de una versión propia, diseñada para la ocasión. Es el Pensador que mira al horizonte -no ensimismado, como el de Rodín-; con albarcas, torso desnudo y sentado sobre una piedra -no como el magnificante Médicis, de Miguel Angel- |

-- El Pensador -- |
Es, en fin, el hombre de pueblo que reflexiona acerca de los versos de un poema de dolor, escrito en bronce bajo sus pies. De dolor, tras aquella guerra, no ya los muertos, sino de los vivos por la tragedia de sobrevivir.
Es el Hombre que, luego, a través de sus ojos vacios, lanza al lejano horizonte su llorosa y dura reflexión, con la ilusión de que al tiempo impregne el aire que, día a día, han de respirar los hombres y mujeres de Favara. |
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| ::...
Roquissal del Rullo |
A
4 km de su núcleo urbano
de Fabara, en el cruce de la Vall
dels Tolls con el río
Algars, a 4 Km de Pinyeres, a
7 de Nonasp
y a 8 de Maella se encuentran
los restos del poblado abandonado
precipitadamente,
seguramente ante el ataque de
los fenicios armados con espadas
de
hierro.
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La Cultura
de los Campos de Urnas (1.200
a 725 a.C.) que se extendía
por gran parte de Francia y el
Sur de Alemania, parte de Italia
y el Valle del Ebro en la Península
Ibérica, entró en
decadencia y acabó desapareciendo
bajo el influjo de la emigración
de pueblos extranjeros, empujados
a su vez por los jinetes tracio-cimerios
procedentes de Ucrania y el Sur
de Rusia, y estos a su vez empujados
por los escitas. |
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| La presión
ejercida por los pueblos escitas
en el Siglo VIII a.C. obligó a
los pueblos establecidos en las
estepas de Ucrania y el Sur de
Rusia, del grupo tracio-cimerio,
a emigrar, remontando el Danubio,
llegando a Hungría y luego
a Baviera, desplazando a los poblaciones
de estas zonas, agrupados en el
grupo “celta”. Estos
emigrantes, en contacto con los
orientales, dieron origen a la
llamada cultura de Hallstatt. |
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| ::...
Salto de agua |
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El
agua es procedente de la acequia
del Rabinat y pasa por debajo de
la iglesia parroquial San Juan Bautista.
Antiguamente se usaba esta agua para
la producción de energía
eléctrica y luego movía
la muela del molino de harina. |
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| ::... Museo
de Pintura Albiac |
Virgilio Albiac,
académico
correspondiente de la Real de Nobles
y Bellas Artes de San Luís de Zaragoza
nació en Fabara el año
1912, y llevó a cabo su formación
artística en Zaragoza, Barcelona
y Valencia. Dato a tener en cuenta,
ya que éstas son ciudades de
capital importancia en la conformidad
del espíritu pictórico
español de posguerra, y cuya
influencia –la de sus escuelas-
es fácilmente detectable en
su obra (en la que no faltan el gusto
por las manchas, el amor al paisaje,
ni su particular homenaje a Picasso),
aunque siempre matizada con ese toque
personal conferido por las propias
vivencias del artista.
>> visite la web del museo Albiac
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El
Museo de Pintura Virgilio Albiac,
de carácter permanente,
inaugurado en 1987, está ubicado
en la parte alta del noble edificio
medieval que, restaurado, es hoy sede
del Ayuntamiento local. Ocupa una sala
de aproximadamente cien metros cuadrados,
de cuyas paredes y columnas cuelgan
treinta y ocho cuadros, (número
que se espera ir ampliando a partir
de sucesivas donaciones del pintor).
La colección comprende obras creadas entre 1943 y 1986. De ellas, sólo
dos cuadros, fechados en 1943 y 1945, responden al modelo figurativo, posiblemente
consecuencia del estado de opinión en la España de aquellas años,
favorable a la pintura de corte tradicional.
Ya pertenecientes a los años sesenta, unas acuarelas de corte abstracto
parecen servir de puente a lo que se muestra como el grueso de la obra de Albiac: óleos
sobre tela, en la que podrá plasmar su vocación paisajística
mediante el moderno expresionismo. Unos cuadros, conformados por un juego cromático
a través del cual las cosas son porque las intuimos, no porqué estén
definidas en el lienzo. Muy bien puede pensarse que el cromatismo de Albiac busca
alcanzar aquel punto en que cada célula de color es pintura pura y, a
la vez, es capaz de una encarnación figurativa.
En su paleta el predominio de los colores pardo-rojizos, conjugados con los
amarillos-trigo y blanco refulgente, da como resultado una abundante luz que,
en determinados
cuadros, adquiere un claro tinte violento. Una violencia que, sin embargo,
nunca llega a ser tétrica por la llamativa ausencia del color negro
en sus composiciones. |
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En
definitiva, muy bien podrá afirmarse que la pintura
de Virgilio Albiac es el subconsciente
deseo de recreación constante
del paisaje fabarol en que transcurrió su
infancia. Tierras secas, duras y cálidas
del accidentado Bajo Aragón
zaragozano. Sólo así parece
explicable que, aun cuando la mayor
parte de sus paisajes son ajenos a
Fabara, en ninguno de ellos nos sea
dado contemplar con nitidez la presencia
del vivificante color verde-húmedo. |
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